Hace mucho que no escribía (Muchísimo mejor dicho), la universidad me tenia ahogado, por suerte ya estoy de vacaciones y puedo retomar el escribir entradas para el blog. Regreso con un análisis, esta vez de una película:

Una vez mas el cine nacional me a convocado a una cita con las butacas , esta vez a ver “la primera película de suspenso/terror” hecha en Venezuela, que lleva por nombre La Casa del Fin de los Tiempos. Debo decir que me esperaba un film muy bueno, debido a algunas opiniones que ya había leído, y de verdad mis expectativas eran muy altas; la verdad no me encontré con lo que esperaba ver, sino con algo mil veces mejor…

La Casa del fin de los Tiempos nos pone en el año 2011, cuando una anciana de nombre Dulce (Ruddy Rodríguez) tras 30 años en la cárcel sale de esta para cumplir los últimos años de su condena en su casa… la misma casa donde ocurrieron los hechos de los cuales la acusaron: Asesinar a su esposo y a su hijo, delitos del cual ella mas que nadie sabe que es inocente, a pesar de que todo indique lo contrario. Poco después de regresar a su casa, Dulce recibe la visita del cura de su parroquia (Guillermo Garcia) el cual busca la verdad sobre lo ocurrido hace 30 años en aquel hogar. En este breve resumen cualquiera podría resumir que no es mas que otra trama “cliche” de las cuales típicas de este tipo de películas, sin embargo a medida que va avanzando el film van surgiendo eventos e hilos argumentales que hacen de La Casa del Fin de los Tiempos una historia compleja pero excelentemente narrada para ser totalmente entendible pese a su complejidad.

Algo interesante de la misma es que tiene un arranque muy rápido, a diferencia de otras películas del genero, desde las primeras escenas pone tenso a los espectadores, o a brincar en sus asientos del susto, o sencillamente gritar para aquellos mas sensibles. Quizás un punto importante es que la película opta  en ciertos momentos por la filosofía de “nada ocurre cuando parece que sucederá, pero todo ocurre en el momento que parece que no” un punto bastante acertado tratándose del genero que es.

El reparto es sencillamente increíble, Ruddy Rodríguez hace una excelente actuación pese a que su personaje tiene ciertas complejidades, demostrando una vez mas la gran actriz que es por excelencia, Guillermo Garcia también hace un trabajo impecable consagrándose cada vez mas como un gran actor. Incluso, mención muy especial a Rosmel Bustamante y al resto del elenco de niños que aparecen en la película que hacen un trabajo estupendo representando la inocencia de este periodo. Aparte de esto, todos los actores cumplen un detalle importante que al menos yo particularmente aprecio mucho en una historia para poder disfrutarla: Que logran que el espectador se sienta apegado al personaje y poder vivir junto a ellos todas las vivencias y emociones que estos experimentan durante la trama

Guillermo Garcia (izquierda) y Rosmel Bustamante (derecha)

Ruddy Rodríguez

Técnicamente la película es sublime, excelente dirección de Alejandro Hidalgo, musicalización acorde para crear la atmósfera de tensión durante todo lo que dura la historia, buen manejo de cámara, de luces. Detalle importante resaltar la ambientación y como esta cambia cuando ocurren los saltos temporales, como nos llevan de una Caracas contemporánea a una Caracas vieja, mas “vintage” , hecho que se nota en el film.

En conclusión, La Casa del Fin de los Tiempos es sencillamente una película excelente, es (por mas trillada que suene la comparación) una montaña rusa de emociones, entras en la sala en busca de sustos y gritos, pero durante el poco menos de dos horas que dura, aparte de asustarte también ríes, incluso lloras, por lo cual no solo es una película de suspenso y terror, es una experiencia mas allá, mas completa y viva. Al igual que con Azul y no tan Rosa considero que ponerle una “nota” a esta película es un insulto a todas y cada una de las personas que están tras el, porque sencillamente la experiencia que da La Casa del Fin de los Tiempos va mas allá de un numero, de lo cuantificable, es sencillamente excelencia.

Esta es de nuevo una muestra de que el cine venezolano debe seguir alejándose de aquellas típicas producciones vulgares que solo se basan en la violencia y delincuencia para mostrar su verdadero potencial. Ya van dos veces que las producciones nacionales me dejan un sabor de boca mil veces mejor que cualquier otra película extranjera.

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