Antes de leer el este articulo por favor lee el Pre-análisis si aun no lo haz hecho: https://razaxele.wordpress.com/2012/12/04/silverthorn-pre-analisis/

Por fin puede postear este, el análisis del nuevo disco de una de mis bandas favoritas, Kamelot. Un disco que se supone marca un antes y un después en esta banda por todo lo descrito en el pre-análisis. Un disco que recibe muchos halago por parte de la prensa especializada de forma unánime, pero por parte de los fans a tenido opiniones diversas. Ahora me toca a mi juzgar a este disco bajo mi propio criterio, luego de escucharlo libre de prejuicios, y ver realmente si Silverthorn es un disco que cumple como álbum de Kamelot, o sencillamente es el mal resultado que puede arrojar el cambio de un vocalista. Sin más preámbulos, comencemos:

Silverthorn abre su telón con Manus Dei, una melodía instrumental que comienza con los compases de un piano, a los que no tarda de unirse la orquesta y el coro, creando una sinfonía épica con ciertos tintes apocalípticos, sin duda un perfecto trabajo. La corta sinfonía acaba de forma estrepitosa, dando paso a una narración en la voz de Karevik, una especie de oración, la cual es el prologo de la primera canción como tal de disco.

Sacrimony (Angel of Afterlife), tema que ya conocemos al ser el primero que se conoció del disco, comienza con la banda tocando a compases rápidos acompañados por instrumentos de cuerdas, posteriormente Karevik hace su primera aparición formal en la voz, cantando las primeras líneas de la canción con notas graves que recuerdan vagamente a Khan, luego a mitad de estrofa cambia a notas altas, las cuales te hacen ver que realmente no es Khan sino un nuevo vocalista quien tienes las riendas. El coro de la canción se hace presente, bastante “pegajoso” por así decirlo, muy bueno, eso sí. Luego se vuelve al mismo esquema, Tommy cantando notas bajas para luego a mitad de estrofas subir, pero ahora antes de sonar de nuevo el coro hace acto de aparición Elize Ryd (Amaranthe), quien interpreta al Angel of Afterlife, y canta unas líneas antes de que vuelva a sonar el coro. Luego de este la melodía da un cambio, es dominada por Youngblood en la guitarra y cada vez se vuelve más oscura hasta que adopta un sonido digno de un ritual y hace aparición Alissa White-gluz (The Agonist)  quien recita una estrofa en guturales, luego de esto la canción crece de nuevo y se desata un duelo entre solos de guitarra y teclados. La canción toma su recta final con Karevik interpretando un Pre-coro con notas altas, luego Elize Ryd aparece cantando ella el coro y posteriormente ella y Tommy se unen a dueto para interpretar el coro final. La canción termina con un epilogo con una melodía oriental con un coro femenino interpretando de forma tenebrosa las líneas de la canción de cuna “A Ring Around the Rosie”.

La tercera pieza del disco, Ashes to Ashes comienza con unas percusiones apenas audibles antes que de nuevo entre la banda tocando rápidamente quien luego le dan paso a Karevik cantando con intercambios entre notas medias dominantes, altas y bajas, eso sí, con ciertas distorsiones en el sonido. El coro es menos “pomposo” que el de Sacrimony, mas al heavy metal, con susurros guturales, interpretados por Sascha Paeth, acompañando la voz de Tommy, luego se vuelve a repetir la fórmula de estrofas cantadas con notas medias para luego dar paso de nuevo al coro, el cual al terminar comienza a sonar una melodía de tintes árabes que es el preámbulo a un nuevo duelo de solos de guitarra y teclado en manos de Youngblood y Palotai respectivamente. Luego se cambian los papeles, Paeth domina con los susurros guturales y Tommy se va al fondo, pero luego de unos segundos este vuelve a tomar el mando para interpretar dos veces el coro y terminar la canción. Una pieza bastante buena, más relajada que la anterior, con mayor  influenciada del sonido de heavy metal.

La siguiente canción en sonar es Torn, una canción más a lo sinfónico, incluso, es la orquestación la que abre la canción con influencias épicas. Karevik aparece cantando notas relativamente bajas hasta que suena por primera vez el coro donde la banda marca más su participación sin alejarse de la melodía propia de la orquesta, un coro bastante elegante la verdad. De nuevo se repite estrofa y coro, y tras este la melodía cambia a un ritmo mas apocalíptico con la banda y la orquesta ahora si trabajando de forma equilibrada, y así dar paso a un explosivo solo de guitarra, el cual al terminar la melodía cambia de nuevo, ahora es más lenta, una especie de semi-balada dominada por la voz de Karevik, que poco a poco va creciendo hasta que suena el elegante coro por última vez poniéndole fin a la canción.

Song for Jolee es la siguiente en sonar, la balada del album, para algunos una canción de Seven Wonder en un disco de Kamelot. Es principalmente llevada por la orquestación y por Oliver Palotai en el piano, una melodía triste. Karevik demuestra toda la pasión que le puede poner a una interpretación, y mención especial al coro de la canción, bastante desgarrador. Para el final de la misma, se une el resto de la banda para darle una atmosfera aun más oscura a la canción, posteriormente Tommy interpreta unas líneas y Youngblood salta con un solo de guitarra que le termina de poner el tono melancólico a la canción, para que de nuevo el vocalista ponga punto final a la canción con unas cuantas líneas más.

Veritas comienza con una introducción con violín y piano, incluso, uno tiene la sensación de que es otra balada, pero la melodía no tarda en transformarse con la entrada de la banda  con un ritmo que en lo que a mí respecta me recuerda mucho al Power Metal clásico, Karevik entra cantando con notas medias y altas, antes de dar paso al coro, marcado por la presencia de la coral cantando en latín para acompañar al vocalista. Luego del coro Tommy entra de nuevo con notas bajas para luego recuperar el ritmo de notas medias y altas, y luego de nuevo el coro. Luego de este, Elyze Ryd vuelve a aparecer para cantar unas líneas, y posteriormente Youngblood comienza un solo de guitarra con cierta influencia al ritmo folk con una duración considerable, y al finalizar, Ryd continua con su participación para que luego la canción termine de nuevo con el coro.

La siguiente canción en entrar es My Confession, la cual me recuerda vagamente al disco anterior, Poetry for the Poisoned. Comienza con una guitarra bastante distorsionada acompañada de percusiones; posteriormente entra la banda tocando rápidamente, pero luego paran de forma repentina, unas notas de piano suena y la ritmo se vuelve lento para que entre Karevik cantando con notas muy graves, pero repentinamente sube y poco a poco va bajando de nuevo de notas. El coro es bastante sencillo, haciendo uso de doble voces; de nuevo se repite el esquema de todo el principio. Tras el segundo coro la voz de Karevik comienza a sonar de forma distorsionada y cantando notas muy altas, para luego dar paso a él cantando con falsete. Posteriormente estalla el solo de guitarra, luego el coro; la canción termina con el mismo ritmo rápido que suena casi al principio que se desvanece poco a poco.

La canción que le da nombre al disco, Silverthorn comienza a con el sonido de percusiones algo “futurísticas”, posteriormente domina la orquesta con el piano, hasta aquí todo parece calma, hasta que entra la banda tocando con un ritmo que me recuerda a un “vendaval”. Karevik entra de forma algo agresiva, pero luego su voz se va tranquilizando y así recitando la estrofa hasta entrar en el coro con variaciones de notas. Se repite el mismo esquema hasta sonar el segundo coro que al terminar da paso a la orquesta a dominar con un sonido árabe, y que al terminar suena un coro de niños para recitar dos estrofas. Luego suenan unos susurros de Karevik y luego Younblood entra con su solo de guitarra, por ultimo suenanuevo el coro y ya termina con ese ritmo rápido a “vendaval”

Falling Like The Fahrenheit es otra canción que recuerda a Poetry for the Poisoned, comienza directamente con la banda tocando a un ritmo muy pesado y que luego se vuelve pacifico para que entre Karevik cantando con notas medias, acompañado de Elize Ryd quien canta de fondo en determinadas partes. El coro es bastante melancólico, de nuevo Tommy demuestra cuando melancolía puede ponerle a sus interpretaciones. Tras el segundo coro el vocalista sigue directamente interpretando unas líneas para luego dar paso a que la banda siga tocando el ritmo melancólico con la orquesta de fondo, Karevik aparece a mitad recitando  unas cortas líneas y luego sigue el ritmo banda-orquesta, esta vez dominado por el teclado. La canción termina con la ejecución de un último coro.

Nos acercamos ya al final del disco; ahora es el turno de Solitaire, por el titulo pensé que era una balada, pero no, precisamente comienza bastante rápida, con la guitarra dominando, hasta que baja de intensidad para que entre Tommy cantando con notas medias, en medio de su interpretación la melodía se vuelve bastante rítmica; luego la voz de Karevik es distorsionada para cantar unas líneas, hasta que regresa a las notas medias, esta vez acompañado principalmente por el piano. El coro es bastante agradable al oído, bastante progresivo. El esquema se repite y luego del segundo coro Karevik canta una estrofa con notas altas y voz distorsionada para que luego entre el solo de guitarra que a mitad es acompañado por el piano. El coro se repite dos veces más, para que luego la melodía continúe sin Tommy hasta convertirse en un sonido oriental dominado por la guitarra que va disminuyendo poco a poco. Quizás la canción más sencilla del disco, a decir verdad recuerda bastante a Seven Wonders

Ante nuestros oídos ahora tenemos a Prodigal Son, la pieza más larga del disco, con casi 9 minutos de duración. Comienza con una atmosfera que recuerda a una iglesia, con campanadas y un órgano. Se hace un breve silencio y aparece Karevik cantando como un… ¿fraile?…de forma bastante fantasmagórica, acompañado con el órgano de fondo. Posteriormente multiplican su voz para formar un coro siguiendo el mismo sonido de monjes. Estrepitosamente la canción da un giro convirtiéndose en una balada con una guitarra acústica dominando y Tommy ahora cantando de forma normal, hasta que aparece un solo de guitarra eléctrica que le da la bienvenida a la banda que comienza a tocar una tonada bastante pesada y oscura, hasta que de nuevo la balada regresa, esta vez dominada por guitarra eléctrica y la orquesta, quien hace compañía a Karevik que sigue su vocalización bastante sereno. Suena otro corto solo de guitarra, luego aparece de nuevo el vocalista variando de notas y a su vez haciendo un par de cameos con sonidos fantasmagóricos. Otro solo de guitarra suena, y luego de este Tommy continua con notas medias hasta que suena el coro propiamente dicho de la canción, bastante parecido al de Solitaire, de nuevo el vocalista interpreta una estrofa con notas medias y de nuevo el coro, que tras termina comienza el final de la canción llevado principalmente por la orquesta con un sonido apocalíptico que se intensifica cada vez mas hasta terminar de forma estrepitosa.

Cotinuum es la ultima melodía del disco, una instrumental a forma de “créditos”. Comienza con una mujer cantando notas en lirico, mientras que la orquesta se va uniendo poco a poco. Posteriormente se une el coro para acompañar a la voz de la chica. Luego todo queda en silencio, solo el piano sigue tocando y también poco a poco se va desvaneciendo. Nada suena durante un par de minutos, hasta que ya mas allá de la mitad del tema comienza a sonar un Chelo que toca brevemente hasta que de nuevo todo queda en silencio. El disco a terminado.

Cuando se anuncio este nuevo disco, Youngblood dijo que quería hacer algo lo más parecido a The Black Halo (Desde mi humilde punto de vista, el mejor álbum de esta banda), sin embargo Silverthorn reúne un poco de todos los últimos trabajos de Kamelot, podemos fácilmente encontrar elemento que nos recuerden a Epica, al mismo The Black Halo, también a Ghost Opera y como no, a Poetry for the Poisoned, y quizás esto ha sido un punto de disgusto para muchos fans, a los cuales Silverthorn les ha parecido un reciclaje de ideas ya usadas por la banda. Desde mi punto de vista no estoy del todo de acuerdo: Ciertamente nos recordara en momento puntuales a otros trabajos, pero Silverthorn posee su propia esencia que lo diferencia de los demás, eso sí, sin alejarse demasiado de lo que es Kamelot, y esto me parece lo más importante.

Este material posee un trabajo colosal a sus espaldas, un desempeño estupendo tanto de la banda, como de la orquesta y coro, y esto es de aplaudir, pero sin embargo no todo es positivo: El disco en momentos puede hacerse un poco aburrido y es quizás por la poca variedad de composiciones, obviamente todas las canciones se diferencian unas de otras, pero a su vez siguen una misma línea, haciendo de Silverthorn un disco demasiado homogéneo, algo que ya viene pasando desde Poetry for the Poisoned. Les falto el elemento “sorpresa”, la mayoría de las canciones por lo general siguen un mismo esquema hasta el punto de volverse predecibles, canciones como Song for Jolee uno espera en cualquier momento una explosión típica  de las baladas de la banda, o en Prodigal Son, que lo amerita por ser la canción larga, sin embargo eso no ocurre, haciendo que te quedes un poco frio luego de escucharlas porque les falto ese “algo” que esperabas.

También cabe mencionar que puede ser bastante difícil de asimilar, incluso, la razón por la cual me tarde en hacer el análisis fue esa, ya que de buenas a primeras el disco no me pareció bueno, y no quería calificarlo a base de una primera mala impresión. Posteriormente lo iba escuchando me di cuenta que no era tan malo como creía y ya pude verlo mas objetivamente.

Por la parte de Karevik me parece que hizo un estupendo trabajo, muchas de las quejas que leí es que se encargaba únicamente de imitar a Khan en todas las canciones; ahora es cierto que en momento puntuales recuerda bastante a este, pero me parece que en general son mayores los momentos en deja bastante claro que es un vocalista totalmente independiente de Roy y que da lo mejor de sí para la banda; reafirma lo que ya había dicho, es el sustituto ideal.

Silverthorn es un disco muy bueno, y quizás ese sea su problema, ser solamente “muy bueno” en una banda que sus últimos trabajos podrían catalogarse como excelentes, pero aun así no resulta ser del todo una decepción, incluso, en ningún momento lo es, todo lo contrario, se puede decir que Kamelot ha superado la prueba y se ha levantado con buen pie luego de la terrible caída tras la partida de Khan y con este disco da un claro mensaje: “Aun estamos vivos” y nos deja optimistas para futuros trabajos de la banda.

Nota: 8,5

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